Yo tengo razón, y tú no

Yo tengo razón, y tú no, por supuesto.

En una discusión con tu pareja, tú tienes razón, por supuesto. ¿O no?

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Yo tengo razón, por supuesto

Cómo abordar una discusión de pareja

Yo tengo razón., y tú no, por supuesto.

A veces parece que resulta imposible ponerse de acuerdo en una discusión con tu pareja (y no sólo con ella). Y, por supuesto, tú llevas razón, pero por algún motivo inexplicable del cosmos o del cerebro de tu pareja, no hay manera de que te comprenda.

¿No es increíble?, los dos somos humanos y hablamos el mismo idioma, digo yo...

¿Cuántas veces han acabo las discusiones en un punto muerto, en el que sólo te queda esperar a ver si al día siguiente se lo piensa y acaba por darte la razón?. O esperar a que el otro ceda, porque tú cediste la última vez y punto.

¿Cuántas veces discutes por diferencias de opinión respecto a la educación de vuestros hijos y, piensas: yo tengo razón?

¿Cuántas veces habéis discutido por diferencias de opinión respecto de cuánto y hasta dónde tus suegros se meten en la educación de vuestros hijos o en vuestra relación? y, por supuesto, piensas: yo tengo razón.

Y ¿cuántas veces, simplemente has expresado tu opinión (o reclamación), esperando que el otro la recoja, pero notas que el otro simplemente esta cansado de lo mismo, y sólo espera a que se te pase, sin más, porque ni siquiera le apetece discutirlo?. Se ha rendido antes de empezar porque sabe cómo acabará. Y, por supuesto, acabas pensando: yo tengo razón y no entiende nada.

No hace falta que ponga más ejemplos, ¿no? puede haber muchos tipos de discusiones más, yo he puesto algunos muy comunes.

Yo tengo razón, por supuesto

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Ahora te lanzo estas otras preguntas (y respóndetelas):

De todas esas discusiones, ¿cuántas veces te has planteado, que quizá tú no tenías razón y aún así te has empeñado en ganar la batalla? o ¿cuántas veces siquiera te has planteado que quizá la razón la tiene el otro?.

Porque si le preguntas a él, estará pensando exactamente lo mismo que tú (en eso sí se coincide siempre): Yo tengo razón. 

Pero claro, todo el mundo no puede tener la razón, si cada uno propone  cosas distintas, ¿verdad?.

Así que, ¿cuál es la cuestión? ¿de verdad es tener la razón?. 

Pregúntate: ¿Cuántas veces has intentando comprender su postura? pero de verdad, y no me refiero a pensarlo. Estoy hablando de ponerte en su sitio y, también, de intentar entender el porqué, de dónde le viene ese pensamiento que le hace estar convencido de aquello. 

Y para descubrir esto y conocer realmente a tu pareja, que es lo fundamental, hay que hablar, expresar.

¿Por qué? simplemente porque no todos tenemos los mismos procesos mentales y no nos leemos la mente.

Porque necesitamos sentirnos comprendidos por nuestra pareja y para eso tiene que percibirlo. Y porque para que lo perciba, tienes que expresar.

Expresar, en voz alta y con tranquilidad, lo que nos hace sentir no llegar a ese entendimiento, a ese acuerdo o decisión conjunta, para que la otra parte perciba que te importa, que te preocupa, que la quieres. Y sin exageraciones ni manipulaciones.

Después, intentar desgranar poco a poco su historia, sus experiencias en situaciones similares, para intentar conocer porqué tiene esa postura al respecto y comentarlo ambos. Porque es más que posible que sea algo aprendido desde su infancia o juventud, imbuído por la educación de sus padres u otras personas con las que haya tenido una relación muy estrecha.

Quizá hasta este momento no se haya planteado otra manera de pensar, de decidir por sí mismo, más allá del "mi madre lo hacía así", "mi profesor me dijo", "a mi amigo le pasó", "en la tele dicen", "a mí una vez..."

Y aquí viene la otra pregunta, tan importante como la anterior:

¿Cuántas veces te has parado a pensar realmente, de dónde te viene a ti esa idea, esa manera de pensar, qué experiencias han hecho que tomaras la decisión al respecto, y si es lo que piensas porque te lo han enseñado otras personas?.

¿Realmente has hecho un análisis objetivo entre hechos, estudios o informaciones, y has llegado a tu propia respuesta de lo que estimas mejor?. Incluso, aunque no te guste la conclusión porque puede que vaya en contra de lo que siempre te han enseñado personas a las que quieres, aprecias e incluso admiras.

Las creencias, son muy limitantes pero se pueden destruir. De hecho, se deben destruir para evolucionar.

Evolucionar nosotros mismos y evitar replicar estas creencias en generaciones futuras y, por ende, en la sociedad.

¿De verdad quieres seguir teniendo una mentalidad obsoleta?.

Por tanto, el diálogo con sensibilidad, comprensión, y mentalidad abierta, y expresar tus emociones y sentimientos al respecto, expresando a tu manera que no buscas una batalla, sino más bien comprenderle para llegar a un entendimiento común, es la mejor manera de empezar a cambiar la manera de abordar cualquier discusión, entendida como lo que es: un intercambio de opiniones y no una lucha o una batalla.

Porque la guerra, la tenéis que ganar los dos, o más bien ninguno, si queréis que la paz sea duradera.

Mostrar esta empatía y respeto hacia el otro, no sólo hará que tu pareja se sienta valorada, querida e importante. También hará que tú te sientas muchísimo mejor contigo mismo y empezará una manera distinta de relacionarte en todos los ámbitos de tu vida.

Crecerás a nivel personal y seguramente estimularás a los demás a abordarlas del mismo modo.

Puede que incluso le cojas el gusto a discutir. Y, como escuché en una charla sobre la empatía en el ámbito laboral, acabes diciendo: "Yo no quiero tener la razón".

Es

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