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A quién le importa

A quien le importa

Supongo que te preguntarás, yo lo he hecho, por qué expongo mis sentimientos públicamente. A quién le importa. Pues posiblemente a nadie. Vale…, posible y más que probable. Cuando yo lo he hecho he entrado en una bucle de pensamientos sin hallar una respuesta clara y aún menos sencilla, dado mi historial (eso será probablemente otra historia).

Hace unos años llegué a la conclusión de que a la única persona que le importan tus cosas es a ti mismo, y como mucho a personas muy cercanas como tu madre o padre, quizá a tus hermanos, quizá también a tus hijos adultos, a tu pareja (a veces) y algunos de tus amigos más íntimos. Vamos sólo a los que te quieren mucho, mucho.

Así que, mi motivo no tiene que ver con lo racional, no sé si un psicólogo diría otra cosa, sino con cómo me hace sentir. Y el hecho, es que en este momento me hace sentir bien, muy bien. Sobretodo desde que me he dado cuenta de que se me da mejor escribir que hablar cuando quiero soltar lo que llevo dentro. Y de paso, quizá aprenda algo más de mí misma.

A mis hijos seguro que mis sentimientos les importan… en la medida en que a ellos les supone obtener o no lo que quieren: juegos, pelis, chuches, como pequeños humanos egoístas que son y como lo hemos sido todos. Y los míos, con 4 y 8 años, aún sólo saben mirarse el ombligo.

Aprovecho para incluir una anécdota reciente que me ha venido a la cabeza sobre el mayor de ellos. Y es, que el otro día su madre, o sea yo, estaba muy triste porque se habían portado bastante mal. Y yo estaba expresando de una manera algo exagerada ese sentimiento delante de mis hijos con lenguaje no verbal, para ver si reaccionaban (estoy intentando que pongan nombre a las emociones para que aprendan a gestionar las suyas y, de paso, sean más empáticos). El caso es que al preguntarle si sabía cómo me sentía (esperaba sinceramente que me dijera que me hacía sentir triste, mal o algo parecido), va y me dice: «sí, que nos vas a regañar mucho«.

¡Hay que ver!, como diría mi abuela. En ese instante, me supo a cuerno quemado darme cuenta de que sólo lo percibe en la medida en que le afecta a él. Cómo me sentía yo le importaba un rábano. Pero acto seguido me eché a reir, sin que se dieran cuenta, claro. Son niños, y como todos, egoístas, egocéntricos, ególatras, todo junto.

A mis perros tampoco les importan mis emociones, aunque lo aparentan muy bien 😉 Parece increíble cómo todos los perros saben qué humor traes en cuanto entras por la puerta, a diferencia de mis hijos. Pero claro es normal, lo que pasa es que son unos expertos en la comunicación no verbal. Sólo un gesto apenas imperceptible de la cara y el movimiento del cuerpo nos delata. Y al final, al igual que mis hijos, lo que quieren es lo que pueden obtener de ti (juegos, caricias, chuches…). En todo caso, esto es otro tema que daría para mucho.

En resumen, comprendo que no te importe lo que cuente aquí. Pero si te hace algún bien leerlo como me hace a mí escribirlo, pues mejor.

Libertad es mi esperanza
Mil emociones

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Un poquito más de mi. Soltera, con dos peques, separada, cuarentañera, mis proyectos, mis perros, trabajo a jornada completísima,... muchas adicciones y unas cuantas taritas. 

Nota para mi madre: toca en la foto

 

2 comentarios en “A quién le importa

  1. A mí me importa¡¡¡

    1. ¡Por eso y por muchas otras cosas también te quiero!

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